Legajo 1-0019
El arma
Bajás el arma.
Él tarda un segundo en entender. En ese segundo podría tirarte. No te tira.
Levanta la suya despacio, y apunta, y vos ya estás levantando la tuya, despacio también, y es una carrera que se gana por nada, por un dedo, por el ruido de una rodilla.
Ganás vos.
Cuando cae, el trafo de atrás sigue zumbando igual.