Legajo 3-0005
La selva
En la selva no se ve a más de dos pasos. Las hojas cortan la luz en pedazos, y en cada pedazo puede haber uno de ellos.
Al principio somos muchos y nos llamamos. Después nos llamamos menos. Después, el que llama no oye contestar a nadie y deja de llamar.
Quedás vos.
En el barro, entre las raíces, hay unas hojas mojadas. Las levantás. Están escritas en el margen, con letra apurada, y las leés agachado, una por una, con el ruido de la selva alrededor: ¿a quién le tiene miedo el que está afuera?, 3-0771, no olvidarme, éramos 6, 5, 4, acá nos hacen.
En la última, la tinta todavía está fresca.
Levantás la vista de la hoja.
Parte de reposición · jornada siguiente
Las hojas quedan en el barro. La unidad que llegue mañana las va a leer agachada, una por una, y en la última la tinta va a estar fresca.
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