Legajo 1-0003
Quieto
Te quedás quieto, apuntando a la puerta.
Afuera tampoco se mueve nadie.
Al rato los brazos empiezan a pesar. Después el peso baja a los hombros, y de los hombros a la espalda, y el caño, que al principio apuntaba al medio de la puerta, ahora apunta un poco más abajo, a la altura del pecho de alguien arrodillado.
Por abajo de la puerta entra una raya de luz. En el medio de la raya hay dos sombras: los pies de alguien parado del otro lado, quietos, de frente a vos. No sabés hace cuánto están ahí.
El picaporte empieza a girar.